Mailrelay vs Mailjet vs MailerLite vs Acumbamail: la comparativa que te ahorra horas (y errores)

Si estás aquí es porque ya te diste cuenta de algo: hacer email marketing no es “mandar newsletters”. Es construir un canal de ventas y de relación que, cuando está bien montado, trabaja incluso cuando tú no estás.

Y como no te apetece elegir herramienta “por vibes”, vamos al grano.

Empiezo por lo importante: si quieres ver y probar Mailrelay desde ya, aquí lo tienes.

Primero: el email no falla. Lo que falla es el sistema.

La típica historia: “Hemos enviado emails, pero no vende”.
Y cuando rascas un poco, resulta que “enviar emails” era mandar algo de vez en cuando, a todo el mundo a la vez, sin segmentar, sin automatizar, sin cuidar entregabilidad… y esperando que la magia ocurra.

Aquí no hay magia. Hay método.

Por eso, al comparar herramientas, no te obsesiones con la plantilla más bonita. Obsesiónate con dos cosas: que puedas ejecutar tu estrategia sin trabas (especialmente al principio) y que tus correos lleguen donde deben llegar (el inbox, no la carpeta de “cosas que ignoro”).

Lo que realmente separa a una herramienta “bien” de una herramienta “que te va a dar guerra”

Hay herramientas que funcionan bien para empezar… hasta que creces. Y ahí viene el clásico: límites diarios, automatizaciones capadas, soporte lento, migraciones que dan pereza. Resultado: terminas pagando antes de tener el embudo validado o, peor, dejas el email aparcado.

Por eso esta comparativa tiene una intención: ayudarte a elegir una herramienta que no te corte las alas justo cuando empiezas a hacerlo en serio.

Mailrelay

Mailrelay encaja cuando quieres empezar fuerte sin pagar “por respirar”. No es solo que sea una herramienta española: el panel y el soporte están en español, con atención por teléfono, chat y tickets, algo que agradeces cuando vas con una campaña importante o migras listas.

Su ventaja práctica es el margen: el plan gratuito permite trabajar con una base grande y enviar sin el típico freno de “límite diario”. Eso te deja probar cadencias, segmentaciones y mensajes con datos de verdad, no con mini-experimentos que no representan tu realidad.

Y luego está lo que casi nadie mira hasta que duele: entregabilidad y escala. Si tu proyecto va a mandar mucho, tener infraestructura preparada y una plataforma cómoda con volúmenes altos reduce sustos. Súmale editor visual con IA y automatizaciones también en la versión gratuita, y tienes una herramienta pensada para ejecutar un sistema de ventas. Especialmente si tu lista crece rápido.

Mailjet

Mailjet suele cuadrar cuando tu email vive pegado al producto o al equipo técnico. Es una plataforma conocida por su enfoque más “infra”: integraciones, uso de API y un entorno cómodo si gestionas emails transaccionales o necesitas colaboración entre varios perfiles en campañas y revisiones.

En el día a día, su valor está en que puedes montar flujos donde el email no es solo marketing, sino parte del funcionamiento del servicio. Si tu prioridad es control técnico y fiabilidad operativa, tiene sentido mirarla con cariño, sobre todo cuando ya hay procesos definidos y responsabilidad compartida.

Eso sí, si lo que buscas es crecer rápido con envíos frecuentes, conviene revisar bien cómo te afectan los límites del plan con el que arrancas. No es “mala”; simplemente su punto fuerte no siempre coincide con el de un negocio que quiere volumen y automatización sin frenos desde el inicio. En proyectos exigentes, esa consistencia cuenta.

MailerLite

MailerLite destaca por lo mismo que enamora a mucha gente: es sencilla y agradecida para moverte rápido. Si vienes de herramientas más pesadas, su experiencia se siente ligera, y eso ayuda a publicar con constancia, que al final es lo que hace que el canal funcione sin drama.

Cuando el objetivo es montar newsletters, captación y automatizaciones básicas sin complicarte, suele ser una opción lógica para negocios pequeños, servicios o perfiles tipo creador. Te permite armar una base sólida con buen diseño sin necesidad de ser diseñador ni técnico, y la gestión cotidiana suele ser bastante cómoda.

El matiz aparece cuando el proyecto escala: con más lista y más envíos, el coste y los límites dejan de ser una nota a pie de página y pasan a condicionar tu estrategia. Si tu horizonte es volumen alto, compárala con herramientas pensadas para crecer con más margen y soporte. Para muchos, eso es oro.

Acumbamail

Acumbamail entra en la conversación cuando quieres algo en español, directo y sin demasiadas vueltas. Para negocios que están empezando con email o que buscan una herramienta sencilla para envíos regulares, la curva de aprendizaje es razonable y el entorno resulta familiar para el equipo.

En escenarios donde el email es un apoyo —informar, nutrir, mantener presencia— y la lista todavía no es grande, puede cumplir perfectamente. Es el típico caso de “quiero poner orden y empezar a enviar”, sin convertir la herramienta en un proyecto en sí mismo, y sin perder semanas en configuraciones eternas.

La limitación llega si tu plan es convertir el email en una máquina de ventas con automatizaciones profundas y envíos de alto volumen. Ahí conviene mirar si el margen de crecimiento y las capacidades del plan acompañan tu ritmo. Si prevés escalar fuerte, comparar con opciones orientadas a volumen puede ahorrarte una segunda migración. Sin líos.

Cómo elegir en 30 segundos (sin rayarte)

Si tu prioridad es ejecutar campañas y automatizaciones con margen para crecer, mira cuánto te deja hacer desde el principio y qué pasa cuando tu lista sube. Si tu contexto es muy técnico y el email forma parte del producto (transaccional, integraciones, API), valora el encaje con tu equipo. Y si lo que necesitas ahora es simplicidad para ganar constancia, elige una que te lo ponga fácil de verdad.

Lo único que te pido es esto: no elijas por “features”, elige por lo que vas a hacer cada semana con la herramienta. Ahí es donde se ve si encaja o si solo era bonita en la demo.

Mi recomendación (según tu caso)

Si lo que quieres es crecer sin frenos absurdos, construir automatizaciones desde el minuto uno y tener soporte en español cuando lo necesitas, Mailrelay suele ser la elección más completa de las cuatro.

Si tu caso es muy técnico y lo transaccional manda, Mailjet puede cuadrarte. Si priorizas simplicidad extrema y vas con listas pequeñas, MailerLite puede encajar. Si buscas algo básico en español para validar, Acumbamail puede servirte para arrancar.

Pero si me dices: “Isidro, quiero una herramienta que no se me quede pequeña y que me deje trabajar de verdad sin pagar antes de validar”… ahí la respuesta es bastante clara.

La mejor herramienta no es la que “tiene más features”. Es la que te deja ejecutar tu estrategia sin ponerte zancadillas y mantiene tus emails llegando al inbox cuando sube el volumen.

Y si quieres hacerlo bien (sin convertir esto en otro “pendiente”), haz solo esto esta semana: monta una secuencia de bienvenida sencilla y envía un newsletter. Si en 7 días no tienes datos, no tienes opinión. Tienes intuición.

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